Realmente hacía mucho frío. La noche era más típica de pleno invierno que del otoño saliente. Sin embargo para los miles que se abarrotaban en ese cruce de Callao y Rivadavia nada era imposible. Llegamos tarde luego de trabajar muy abrigados y convencidos que la temperatura era solo in factor más que nos empujaba al optimismo del resultado buscado. Mitigar el hambre mientras escuchábamos a los disertantes que se mostraban en una pantalla gigante fue la primera premisa y unas empanadas cumplieron ese objetivo. Y mientras nos acomodábamos mis imágenes mentales empezaron a retroceder como quien abre una caja de fotos viejas. En ese mismo lugar casi 35 años después, Raúl Alfonsín, venía a “proponer un sueño”. Y unos días más tarde iniciaba el proceso para enjuiciar a las tres juntas militares que usurparon el poder desde 1976 hasta 1983. Ya no sería todo igual. La memoria también me devuelve las fotos de la recuperación de los Centros de Estudiantes en la UBA, la lucha por ...