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El sueño se está cumpliendo


Realmente hacía mucho frío. La noche era más típica de pleno invierno que del otoño saliente. Sin embargo para los miles que se abarrotaban en ese cruce de Callao y Rivadavia nada era imposible.
Llegamos tarde luego de trabajar muy abrigados y convencidos que la temperatura era solo in factor más que nos empujaba al optimismo del resultado buscado.
Mitigar el hambre mientras escuchábamos a los disertantes que se mostraban en una pantalla gigante fue la primera premisa y unas empanadas cumplieron ese objetivo. Y mientras nos acomodábamos mis imágenes mentales empezaron a retroceder como quien abre una caja de fotos viejas.
En ese mismo lugar casi 35 años después, Raúl Alfonsín, venía a “proponer un sueño”. Y unos días más tarde iniciaba el proceso para enjuiciar a las tres juntas militares que usurparon el poder desde 1976 hasta 1983. Ya no sería todo igual.
La memoria también me devuelve las fotos de la recuperación de los Centros de Estudiantes en la UBA, la lucha por el presupuesto universitario, la ley del divorcio vincular, la defensa de la democracia por la aparición de los tristemente célebres “carapintadas”, el desacierto del Punto Final, Obediencia Debida y luego Indulto, y las luchas contra ese capitalismo atroz y de derecha de los 90 que desmovilizó a casi una generación, la que en el 2001 pretendía votar con una feta de salame o la foto de Bin Laden.
Nos corrimos del lugar en el que estábamos parados para acercarnos un poco más a la pantalla donde nos iban llegando los diferentes discursos pero ese movimiento no detuvo esa catarata retro que pasaba por mi mente.
Recordé con mucho placer el descuelgue de los cuadros de Videla y Bignone del Colegio Militar dando de esa manera el puntapié inicial a un nuevo período en nuestro país donde quedaba claro que aquel Nunca Más iba a ser definitivamente posible.
Se eliminaron los indultos y se juzgaron a todas las líneas de militares que participaron en la represión y desaparición de personas. El país estaba en un momento brillante para la sociedad en su conjunto y de a poco empezaba la sociedad a madurar con leyes fundamentales como la fecundación asistida, violencia de género y la del matrimonio igualitario. Pero faltaba algún golpe de horno más.
Y allí estábamos en la vigilia que especialmente los más jóvenes, esos que entendieron el mensaje que comenzó 35 años atrás, iba tomando forma.
Casi un día de espera para ese primer paso que estábamos esperando  mientras que mis diapositivas mentales ya eran más nuevas y veía las caras de mis hijas felices con sus pañuelos verdes en el cuello. También a mis amigas que, como yo, soñaban con más libertades de elección para sus hijas y, por ende, puedan ser más felices.
El físico no aguantó para la vigilia completa pero se continuó frente a la tele con el infaltable mate amargo. Alguna sonrisa, mucho nervio y ansiedad era lo que predominaba.
Sin embargo lo que horas antes parecía algo difícil más allá del optimismo y las ganas, se dio. La despenalización del aborto daba su primer paso y era en diputados.
Las chicas se abrazaban llorando, se decían “viste que se podía”. No ocultaban la emoción de sentirse protagonistas de un momento tan histórico como fundacional en nuestra sociedad.
Ya nada será igual en todo ya que este paso muestra a las claras que los derechos no solo se defienden; también se ejecutan. Nuestras mujeres lo demostraron y lo hicieron posible.

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