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Catarsis


No digo nada original si asevero que fue un año durísimo para todos o por lo menos, para la gran mayoría. En mi caso particular ha sido muy bravo, complicado y por momentos tormentoso.
Pero como también uno puede sacar ciertas conclusiones teniendo en cuenta justamente las cosas sucedidas, puedo separar los tantos.
Por una cuestión lógica no daré nombres salvo decir que debo agradecerles a mis hijos que me siguen bancando a pesar de mis errores y falencias. Son lo mejor que tengo y el gran regalo que me hace la vida día a día.
En este lapso hubo gente del entorno más cercano (y del no tan cercano) que se ha portado las mil maravillas, que me demostraron que me quieren e hicieron lo que pudieron para veme bien y sostenerme. Y en algunos casos, simplemente escucharme. A ellos gracias, muchas gracias.
También hubo gente de mi entorno cercano (y del no tanto) que no me hicieron bien. Es gente que comencé a eliminar de mi vida. También les agradezco porque mostrar la hilacha sirve justamente para no tragarse los mismos sapos.
Es cierto que puede parecer rara esta especie de catarsis pero después de este 2018 muy duro uno a veces necesita hacer algo así como pegar un grito.
De todas maneras y también vale reconocerlo, el 2019 arranca con cosas nuevas y un par de buenas noticias que también tienen que ver con gente de esa que nunca te suelta el brazo.
Espero que todos tengamos un buen 2019 o por lo menos, algo mejor que esta 2018 que se va.

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